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Guía para entender la fiebre infantil

Padecimientos

Por Febrax - Editor
20 de May de 2025

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Ver a nuestro hijo decaído y con una temperatura corporal alta suele despertar una señal de alarma inmediata en toda mamá.


Sin embargo, antes de dejarnos llevar por la angustia, es importante comprender exactamente qué ocurre dentro de su cuerpo cuando el termómetro sube y cómo podemos acompañarlo con serenidad y los cuidados adecuados.


El termostato interior y su propósito


Dentro del cerebro existe un centro de mando regulador conocido como hipotálamo. Cuando este detecta la presencia de agentes ajenos o se activa el sistema de defensas del cuerpo, ajusta la temperatura corporal a un nivel superior.


Lejos de ser un fallo, la fiebre es en realidad una respuesta activa del organismo para combatir aquello que está causando malestar.


Lecturas del termómetro y horarios naturales


El calor del cuerpo no se mantiene estático a lo largo del día y tiene variaciones naturales:


  • Valores matutinos: Cerca de las 6:00 a. m., la temperatura suele registrar sus niveles más bajos.
  • Tardes de mayor calidez: Entre las 4:00 p. m. y las 6:00 p. m. es normal alcanzar picos fisiológicos de hasta 37.7 ºC sin que esto necesariamente signifique un estado de enfermedad.
  • Febrícula: Cuando la medición se sitúa en un rango leve, por debajo de los 38 ºC.
  • Fiebre formal: Cuando la medición supera la barrera de los 38 ºC.

Manifestaciones físicas: ¿qué experimenta el pequeño?


La fiebre suele manifestarse acompañada de varios malestares no específicos.


Es normal que los niños sientan somnolencia, dolor de cabeza y molestias en músculos o articulaciones.


Un síntoma muy claro son los escalofríos, que ocurren durante el ascenso de la temperatura porque el hipotálamo ordena un aumento de la actividad muscular para elevar la temperatura corporal.


Asimismo, en niños menores de cinco años pueden presentarse convulsiones febriles, a diferencia de la desorientación o irritabilidad que se observa con mayor frecuencia en adultos mayores.


El exigente desgaste del cuerpo


Lidiar con un cuadro febril implica un esfuerzo considerable del organismo.


En este proceso, el cuerpo acelera su consumo de oxígeno y demanda una mayor cantidad de calorías y líquidos.


Por esta razón, notar a tu pequeño fatigado, con sed o sin apetito puede ser una consecuencia directa del desgaste que está atravesando su organismo.


Estrategias de cuidado y manejo responsable


No siempre es indispensable eliminar una fiebre leve o moderada de inmediato, ya que este incremento térmico forma parte de la respuesta del organismo y su evolución puede proporcionar información valiosa sobre la salud del niño.


Sin embargo, cuando la temperatura es muy elevada, genera un malestar evidente, o nos encontramos ante niños con antecedentes de convulsiones febriles, así como en personas con determinadas condiciones médicas, es prioritario buscar orientación médica e intervenir de acuerdo con las indicaciones de un profesional de la salud.


Opciones de alivio y atención:


  1. Confort físico: Medidas como aplicar compresas húmedas o dar baños con agua templada pueden ayudar a brindar alivio y confort.
  2. Apoyo farmacológico: Fármacos como el paracetamol pueden ayudar a disminuir el malestar y la temperatura. Deben administrarse de acuerdo con la edad, peso y las indicaciones de un profesional de la salud.
  3. Resolución definitiva: La solución final consiste en identificar y tratar la causa de fondo que originó la respuesta del organismo.

Fuente:


Clínica Universidad de Navarra. Fiebre.